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Las locas y el ALBA. PDF Imprimir E-Mail
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Escrito por Omar Rivera   
domingo, 10 de agosto de 2008
A todos los que creen que algo muy grave va a suceder con el ALBA

 

Omar Rivera

 

En octubre de 2002 escribí un articulo en el cual decía que los hondureños estamos empapados de pesimismo y que es tal la desesperanza que la desilusión nos envuelve y aniquila; al pesimismo se suma la desconfianza, misma que hace entrar en terror principalmente a los menos educados, a los que no comprenden ni analizan. Aquí nadie le cree a nadie, de todo sospechamos, de todos tenemos dudas. La raíz de todo esto es casi siempre la desinformación y la manipulación que muchos medios le dan a ciertos temas en el patio nacional.

En el escrito publicado en Tiempo hace seis años, exponía algunos ejemplos al respecto, mencionaba el tema de la Ley de Agua y Saneamiento Básico, los procesos de descentralización, municipalización y privatización de los servicios públicos, la dolarización y las reformas electorales; subrayaba que algunos sectores interesados satanizan estos asuntos presentándolos como nocivos a la gente y las empresas, promoviendo la inmovilidad y el status quo.

En esa ocasión, escribía que estas iniciativas no se han discutido a profundidad, sin embargo, el rumor de que “algo muy grave va a suceder” las descalifica en el mismo vientre.

Como la misma zozobra y confusión que imperaba hace algún tiempo en torno a las iniciativas antes mencionadas es la que intenta –ahora- macular la intención del Presidente de la República de adherir a Honduras a la Alternativa Bolivariana para América Latina y El Caribe (ALBA), es pertinente contarles el cuento que Gabriel García Márquez conto en algún encuentro o congreso literario por los años setenta y al final se quedó en el tintero (según el editor venezolano Raúl Cazal, “cuando en 1972 –García Márquez- obtuvo el premio Rómulo Gallegos y un periodista le preguntó sobre el futuro de la literatura latinoamericana, él narró este cuento”).

La historia cae como anillo al dedo y a continuación, lo transcribo integro:

 

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: “No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo”.

El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice: “Te apuesto un peso a que no la haces”. Todos se ríen. El se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Y él contesta: “es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo”.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá, o una nieta o en fin, cualquier pariente, feliz con su peso dice y comenta:

-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.

-¿Y porqué es un tonto?

-Porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Y su madre le dice:

- No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen...

Una pariente oye esto y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero: “Deme un kilo de carne”, y en el momento que la está cortando, le dice: “mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado”.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice: “mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas”. Entonces la vieja responde: “Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos...” Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde. Alguien dice:

-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?

-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!

Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.

-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.

-Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.

-Sí, pero no tanto calor como ahora.

Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: “Hay un pajarito en la plaza”.. Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.

-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.

-Sí, pero nunca a esta hora.

Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.

-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.

Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve. Hasta que todos dicen: “Si este se atreve, pues nosotros también nos vamos”. Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: “Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa”, y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado: “¿Vistes mi hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo y me dijeron que estaba loca?”.

 

En Honduras hay muchas de esas viejas locas que ladran a diario que “algo grave va a suceder”, y mediante la desinformación, la intimidación y el terrorismo mediático bien le pueden meter fuego al país.

Advierten algunos “cabezas calientes” que la adhesión al ALBA llevara a Honduras al comunismo, que se va  estatizar la empresa privada, que la maquila se va a retirar del país, que el gobierno estadounidense va a bloquear nuestros productos agrícolas de exportación, que se suspenderán los programas de cooperación y asistencia, y que país iría rumbo al despeñadero. ¡Santo Dios!   

El ALBA no es la solución, así como el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica no lo ha sido, ni el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea lo será; pero tampoco el ALBA será el problema, ni el causante de todas nuestras futuras desgracias. El ALBA es una alianza a la que el presidente Manuel Zelaya Rosales –rector de la política exterior de la República- ha estimado conveniente integrarse, y que en sus documentos básicos dice poner “el énfasis en la lucha contra la pobreza y la exclusión social y, por lo tanto, expresa los intereses de los pueblos latinoamericanos y se fundamenta en la creación de mecanismos para crear ventajas cooperativas entre las naciones que permitan compensar las asimetrías existentes entre los países del hemisferio, basándose en la cooperación de fondos compensatorios para corregir las disparidades que colocan en desventaja a los países débiles frente a las primeras potencias”.

Puede que sea un timo mas, adempero, no es el apocalipsis, el infierno o la condena a muerte del país. El análisis objetivo y científico, el razonado estudio es lo que nos permitirá ver con claridad los beneficios y perjuicios de una asociación de este tipo.. A priori, la administración liberal busca mecanismos que reduzcan el impacto del incremento a los derivados del petróleo y socios que le ayuden a reducir el riesgo de una crisis alimentaria; buscan aliados en el norte y en el sur, en la derecha y en la izquierda, arriba y abajo. Como cualquier Estado emancipado y soberano, sin cadenas. Como cualquier Estado que dista de ser lacayo y servil.

Nada grave sucederá con el ALBA.

Nada grave sucederá en Honduras, lo grave ya esta sucediendo, y tenemos que buscar varias las opciones y aprovechar todas las oportunidades para salir del pantano.

 

Santa Rosa de Copán, Copán – 8 de agosto de 2008

 

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"La Libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre: por la Libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida..."
Don Quijote de la Mancha
 
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